Probablemente conozcas el queso de Ocaña, pero quizás no tengas demasiadas referencias de esta localidad y merece tu atención. Ocaña es uno de estos municipios que te enganchará con su historia y su patrimonio. Por sí mismo, es un conjunto monumental que te impresionará. Comparte la magia de esas localidades en las que se asentaron las tres culturas.
Para acabar de despertar tu curiosidad, fue un lugar elegido y mágico, vinculado a órdenes de monjes guerreros: primero la de Calatrava y después la de Santiago.
Historia de Ocaña
Existen muestras de asentamientos desde el Paleolítico medio superior y romanos, como apreciarás en la Fuente Vieja. Sin embargo, su relevancia la adquiere en la Edad Media.
Según la leyenda, Ocaña forma parte de la dote que el emir de Sevilla da a Alfonso VI por el matrimonio con su hija. Los árabes recuperan la villa y, finalmente, Alfonso VI la reconquista a principios del siglo XII.
A finales del siglo XII, Tello Pérez de Meneses y Pedro Gutiérrez repueblan la villa con colonos de la tierra de Oca, en Burgos. Posteriormente, ambos donan buena parte de las tierras a la orden de Calatrava. Sin embargo, la orden las devuelve a Tello Pérez para que las siga repoblando.
Alfonso VIII le otorga grandes fueros y existen documentos que avalan que, a principios del siglo XIII, la localidad forma parte de la Hermandad de la Ribera del Tajo: una serie de municipios fronterizos.
En el siglo XIV, Alfonso IX ordena que los tributos de Ocaña sean cedidos a la orden de Santiago, que se convierte en una gran encomienda.
La judería de Ocaña del siglo XV figura como una de las más grandes de Castilla y cuna de importantes cabalistas. Verás que muchas calles recuerdan ese pasado tan erudito. Junto a los hebreos convive un núcleo significativo de mozárabes que dejan sus símbolos y mensajes en los palacios que construyen.
También para Isabel la Católica supone un lugar emblemático. En ella se refugia tras su exilio y desde donde sus protectores preparan su encuentro con Fernando.
Fiestas en Ocaña
– Corpus Dominicano: se celebra el domingo siguiente al jueves de Corpus.
– Fiestas patronales a Nuestra Señora de los Remedios: se celebra del 7 al 11 de septiembre siendo el día grande, el día 8.
– Fiesta de Jesús de las Cuevas: se celebra el penúltimo fin de semana de septiembre.
– Los Mayos: en la madrugada del 1 de mayo se celebra el inicio del mes dedicado a la Virgen María. Los vecinos realizan algunas capillas en los barrios.
– San Isidro Labrador: se celebra el 15 de mayo en la ermita de san Isidro. Es típico comer hornazo ese día.
– Semana Santa: declarada de Interés Turístico Nacional. Se celebra desde el siglo XVI.
– Voto de la Villa: desde 1710 se renueva el Voto de la Villa a Nuestro Padre Jesús Nazareno por su protección. Se celebra el viernes siguiente a la fiesta de San Andrés Apóstol.
Gastronomía de Ocaña
Tiene su base en la cocina tradicional manchega: migas, gachas, pisto, atascaburras, cochifritos, calderetas de cordero, sopas de ajo, liebre con arroz, judías con perdiz, etc. Entre sus postres, también dispones de una difícil elección: mantecados y hojaldres, bizcochos borrachos de Ocaña, rosquillas y arropes. Sus vinos pertenecen a la Denominación de Origen La Mancha.
Queso de Ocaña
El queso de Ocaña es el producto más típico de la localidad. Especial mención merecen nuestros Quesos Romero, realizados de forma artesanal desde principios de siglo XX: una tradición que cuenta con la cuarta generación actualmente. Galardonados con varios premios en las ferias agroalimentarias donde participamos. «No es solo queso, es magia» define bien el producto y todo lo que respiras en el aire en la maravillosa Ocaña.


