Los quesos forman parte de nuestra cultura. Por suerte, en nuestra gastronomía encontramos muchas variedades, pero saber reconocerlas sin ayuda de una etiqueta solo es posible a través de la cata. En esta debes poner los cinco sentidos, además de ser una experiencia única en cada tipo de queso.
Los pasos que requieres para realizar la cata de un queso
La cata de un queso es siempre un proceso de análisis muy detallado. En ella entran en juego todos los sentidos de una manera extraordinaria. Como en toda cata, la concentración y el silencio resultan fundamentales.
Para llevar a cabo este análisis, es imprescindible que utilices las variedades que te ofrecemos en Quesos Romero, ya que así encontrarás calidad y unos sabores únicos, los cuales merecen poner toda nuestra sensibilidad en ellos.
A continuación, te enumeramos los pasos a seguir para que la cata sea perfecta. Cada uno de ellos corresponde a uno de tus sentidos. Ponte alerta y aprende a distinguir entre texturas, sabores, ingredientes, olores y sonidos.
1. Vista
Antes de iniciar con el examen completo, te recomendamos que dejes a temperatura ambiente el queso que vayas a catar. Es normal que esté refrigerado (para una correcta conservación), pero sentirás mejor el aroma y el sabor si se mantiene templado.
Teniendo en cuenta lo anterior, es el momento de dar paso al examen visual. Nuestros ojos nos revelan el tipo de corteza y su color. Incluso podemos advertir ciertas características de su textura.
También podemos observar si posee brillo, así como agujeros o, en su caso, un posible resquebrajamiento que nos desvela el tipo de madurez.
El tamaño es muy revelador para los catadores profesionales. En este sentido, a los diminutos (por debajo del cuarto de kilo) se les denomina «liliputs». Por su parte, los pequeños no superan los 750 gramos y los medianos no pasan de los 2 kilos. Respecto a los de mayor tamaño, encontramos los grandes (hasta 6 kilos), los muy grandes (hasta los 40) y, finalmente, los gigantes, que van más allá de este último peso.
Por otro lado, se determinará el ingrediente principal de la pasta, es decir, el tipo de leche empleada, en función del color. Así, el queso más claro estará realizado con leche de cabra, mientras que los de tonalidad marfil son de oveja y los amarillentos o pajizos de vaca.
2. Tacto
Ahora entra en juego el análisis táctil. Con ayuda de la mano, puedes percibir la humedad del queso, si es elástico o rugoso y también si es seco o duro. Podemos decir que este paso es la antesala de la sensación que experimentarás en la lengua, así que te harás una idea previa del tipo de pasta que probarás.
De este modo, notarás con la mano si es cremoso o, más bien, presenta una textura pastosa o terrosa. ¿Es aceitoso?, ¿permite untarse?, ¿será crujiente? Estas son algunas de las preguntas que podrás contestar.
3. Olfato
Al acercártelo a la nariz sabes que estás cada vez más cerca de probarlo. Pero mantén la calma, ya falta poco para degustarlo. Veamos primero que sientes a través del olfato.
La nariz te ayudará a distinguir diferentes ingredientes con los que ha sido realizado un queso. Así, te llegará el aroma del tipo de leche, si ha sido elaborado con algún vegetal o si tiene esa sensación afrutada.
Las especias son fundamentales en estos productos. ¿Cuáles puedes distinguir con tan solo oler un pedazo de este delicioso queso que tienes entre tus manos?
4. Gusto
Por fin llegó el momento de probar los deliciosos productos de la marca Quesos Romero, famosos por su cremosidad y por estar elaborados por la mejor leche de oveja, dos aspectos que se reflejan en un sabor inigualable.
Asimismo, a través del gusto comprobarás si estás ante un queso más o menos salado, con una presencia amarga e, incluso, si posee esos ingredientes frutales o vegetales que, anteriormente, habías distinguido con el olfato.
Por su textura comprobarás su nivel de curación, es decir, si ha alcanzado el año o apenas tiene pocos meses. Además, notarás si este proceso ha sido realizado con pimentón, romero o algunos de los ingredientes que solemos utilizar en nuestra empresa.
5. Oído
Para terminar, al mismo tiempo que estás analizando un queso mediante el gusto, entra en juego el oído. Esto es posible solo a través del oído interno, el cual capta los sonidos que produce la masticación.
Por medio del crujido puedes comprobar la tonalidad aguda o grave que produce el queso en tu boca. De esta forma, tu cerebro recibe nuevas sensaciones que nadie más que tú puede experimentar.
Los quesos y sus catas te permiten analizar cómo son, qué textura poseen, qué ingredientes se utilizaron para su elaboración y cuánto requirieron para curarse. Para disfrutar de este análisis, prueba la marca Quesos Romero.


