Llega la Navidad y seguro que ya has visto tablas de quesos preparadas en el supermercado, la charcutería o en un restaurante. Pero nunca están preparadas a gusto de todos y a ti te gustaría contar con una que incluya exactamente los quesos que tú sabes que le gustan a la persona o personas a quienes los vas a regalar.
Primer paso: la cantidad
El número de invitados y el grado de protagonismo determinará la cantidad y esto es algo más limitante que el presupuesto que te quieras gastar. ¡No queremos que desperdicies! Así, mantén en mente estas cantidades:
- 80-100 gramos de queso si la tabla de quesos es parte de los aperitivos o el postre
- 175-200 gramos de queso si la tabla tendrá protagonismo en la comida o cena
Segundo paso: el número de variedades
Es mejor que no te lances a comprar los quesos impulsivamente, la tabla ha de tener una coherencia y equilibrio. Así que, antes de ponernos a elegir las variedades de queso, pensemos en la cantidad de quesos diferentes, luego ya harás una selección de los mejores.
Te recomendamos como mínimo cuatro. La media que recomiendan los expertos en servicio de quesos es entre cinco y ocho quesos diferentes. No se te ocurra poner más de once o doce diferentes, tanta variedad puede agotar incluso aunque sean muchos los invitados.
Tercer paso: haz un esbozo de tu estilo
¿Quieres ofrecer una tabla basada en tu experiencia personal u ofrecer una más innovadora? Nosotros te recomendamos lo primero, siempre podrás hablar de tu experiencia con los quesos y eso hará la comida más interesante. Por ejemplo, si has viajado por Francia u Holanda, seguro que tienes mucho que contar sobre cada queso y puedes aconsejar a los comensales.
Por otra parte, también puedes configurar una combinación de quesos de DO nacional o de proximidad, para sorprender a los invitados de la calidad de productos que tenemos cerca. O montar una internacional, con quesos de diferentes partes del mundo y marcar la procedencia de cada uno con palillos y una banderita de papel que puedes hacer tú mismo, así como especificando el nombre del queso y si tiene alguna DOP. ¡Ya verás que todos tendrán mucha curiosidad!
Cuarto paso: elegir los tipos de queso
Vamos concretando. Una buena tabla de quesos ha de tener variedad de sabores, texturas, aromas… te recomendamos intentar que tu tabla incluya diferentes quesos dentro de cada una de estas categorías:
- Procede de la leche: Cabra, oveja, vaca, mezcla… y, si encuentras uno bueno, atrévete con un queso vegano.
- Maduración: Queso tierno, semicurado, curado, viejo, etc.
- Textura: Consistencia dura, semidura, blanda, untable…
- Tipo de corteza: Lavada, prensada, enmohecida, con hierbas, en aceite de oliva…
- Intensidad: Dulce, pronunciada, fresca, azul, fuerte o muy fuerte.
- Región o zona productiva.
Quinto paso: organización
Seguro que, a estas alturas, ya has tomado nota de algunos quesos que quieres incluir en la tabla. Ahora llega el momento de ponerlos en orden. Con los quesos sucede como con la cata de vinos, hay que comenzar con el más suave y terminar con el más intenso, que suele ser también el de textura más dura. Si tu tabla de quesos no es muy grande o no tiene un gran protagonismo, probablemente la gente se lo sirva de forma caótica. Pero recomendamos que organices la tabla poniéndolos en orden y explicando un poco a los comensales.
Por ejemplo, comienza con unos quesos suaves para untar, un Brie y luego sigue por semicurados, combinando pasta prensada (tipo manchegos) y cocida (Edam, Gruypere, Emmental…) y alguna corteza lavada. Termina con los quesos más curados, viejos o azules.
Sexto paso: los demás ingredientes
Ahora que estás a punto de salir a por tus quesos porque ya casi lo tienes claros, anota más cosas en tu lista de la compra. Ayúdate de esta fórmula:
Quesos + dulzor + cereal + frescura + energía + aroma + sabor.
Los quesos ya los conoces. Pero, ¿qué es el resto?
- Dulzor: Mermeladas (recomendamos arándanos, frambuesa u otros frutos rojos) o miel.
- Cereal: Pan, tostas, palitos y similares.
- Frescura: Frutas como uvas, cerezas, arándanos o fresas.
- Energía: Frutos secos como nueces, pistachos, almendras…
- Aroma: Hierbas aromáticas como romero, pimentón… infórmate según la adecuada para cada queso.
- Sabor: Si crees que los quesos lo exigen, añade olivas, tomates secos o lo que mejor combine.
Séptimo paso: córtalo y sírvelo
¿Ya lo tienes todo? Espera al momento de servirlo para cortarlo. Ten en cuenta que el frigorífico mata los sabores, así que prepara la tabla poco antes de la comida. Infórmate sobre la manera en que se corta cada queso, ya que esto influirá en su oxigenación y, por tanto, su sabor.
Ya lo tienes todo para elaborar una tabla de quesos perfecta esta Navidad. Bueno, te queda la más importante: los quesos. Pero de eso nos encargamos nosotros. Selecciona los que más te gusten en nuestra web y verás qué éxito tiene tu tabla.


